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Animarme a algo nuevo

Lo que elegiste antes no tiene que ser lo único que puedas elegir

A veces aparece una idea que nos entusiasma. Estudiar algo distinto. Empezar un proyecto. Conocer otras personas. Probar una actividad que siempre nos dio curiosidad.

Y casi al mismo tiempo aparecen las preguntas: “¿A esta altura?”, “¿Y si no me sale?”, “¿Qué van a pensar?”, “¿Para qué estudié tantos años si ahora quiero hacer otra cosa?”.

Podemos terminar descartando una posibilidad antes de conocerla. Como si una decisión del pasado nos hubiera dejado escrito todo lo que viene después.

Pero haber elegido un camino no significa que tengamos que recorrerlo para siempre. Lo que aprendimos y vivimos sigue siendo parte de nosotros, incluso cuando elegimos una dirección distinta.

Tampoco hace falta cambiar toda nuestra vida para empezar algo nuevo. Podemos explorar, probar, aprender y descubrir si eso que nos llama tiene un lugar en nuestra vida de hoy.

Mientras estamos vivos, podemos seguir sintiendo curiosidad y encontrar nuevas maneras de empezar. Con nuestros tiempos, nuestras responsabilidades y los recursos que tenemos.

Un ejercicio para darle lugar a esa idea

Pensá en algo que te gustaría intentar y que venís postergando. No tiene que ser un gran proyecto. Puede ser algo que todavía no le contaste a nadie.

  1. ¿Qué me gustaría probar?

    Escribilo antes de explicarte por qué no podés. ¿Qué te atrae de esa posibilidad? ¿Qué te gustaría conocer, aprender o experimentar?

  2. ¿Qué me digo cuando pienso en empezar?

    Anotá las frases que aparecen: “No tengo edad”, “No soy bueno para eso”, “Ya elegí otra cosa”, “Voy a hacer el ridículo”. ¿Cuáles son las tuyas?

  3. ¿Qué sé y qué estoy dando por hecho?

    Volvé a leer esas frases. ¿Hay una dificultad concreta que necesitás atender? ¿Una información que te falta? ¿O estás anticipando lo que podría pasar como si ya hubiera ocurrido? No hace falta negar los obstáculos. Se trata de distinguir qué necesita un plan y qué merece ser puesto en duda.

  4. ¿Cómo podría probarlo sin exigirme resolver toda mi vida?

    Elegí una pequeña experiencia: averiguar sobre un curso, conversar con alguien, asistir a una actividad, dedicarle un rato a una idea. ¿Qué paso te permitiría conocer un poco más eso que hoy solo estás imaginando?

Ahora escribí para vos

Completá estas frases, sin buscar una respuesta perfecta:

Algo nuevo que me gustaría explorar es…

La idea que más me frena es…

Para saber si eso que pienso es así, podría…

Esta semana puedo darme permiso para…

Elegí un paso posible para tu realidad. Después de probarlo, preguntate cómo te sentiste y si tenés ganas de seguir. También podés descubrir que no era por ahí: conocerlo te permite elegir con más información.

Podés valorar el camino que hiciste y, al mismo tiempo, darte permiso para explorar otro.

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Si querés, podés escribirme

¿Qué te gustaría empezar? ¿Qué aparece cuando imaginás dar ese primer paso?

Podés compartir conmigo lo que escribiste o contarme qué te está frenando. Te leo personalmente. Tu mensaje y tu ejercicio son privados y no se publican.

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Sobre el ejercicio: Animarme a algo nuevo

Word (.docx o .doc) o PDF, hasta 5 MB. Podés enviar un mensaje, el archivo completado o ambas cosas.

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